EL HOMBRE QUE ESTABA SENTADO EN LA ACERA

Ji-Won llevaba casi seis meses buscando trabajo sin conseguir una oportunidad. Aquella mañana llegó temprano frente a una empresa muy importante de Seúl. Había ensayado durante toda la noche lo que iba a decir en su entrevista. Mientras caminaba hacia la entrada, escuchó una voz detrás de él. —Señor, ¿podría ayudarme con algo de comida? Ji-Won se detuvo de mala gana. Miró al hombre sentado en la acera. Parecía un mendigo de unos sesenta años, con ropa vieja y el rostro cansado. —Lo siento, no puedo. El hombre levantó la mano. —Aunque sea algo pequeño. Ji-Won respondió con frustración: —¡Le dije que no tengo tiempo! El hombre lo miró tranquilamente. —Solo le estoy pidiendo ayuda. —¡Y yo le estoy diciendo que tengo una entrevista! —Una entrevista no le impide tratarme con respeto. Ji-Won se molestó todavía más. —¡Usted no sabe nada de mi situación! El hombre respondió: —Y usted tampoco sabe nada de la mía. Ji-Won señaló su ropa. —¡Entonces deje de pedirme dinero! El hombre bajó la mirada. —Está bien. Ji-Won comenzó a caminar hacia la entrada. Pero el hombre dijo algo que lo hizo detenerse. —Espero que hoy consiga el trabajo que tanto necesita.

Capítulo 2: El límite

Ji-Won se volvió lentamente. —¿Por qué me dijo eso? El hombre respondió: —Porque se nota que está desesperado. Ji-Won se acercó. —¡No necesito que un extraño me tenga lástima! El hombre negó con la cabeza. —No le tengo lástima. —¡Entonces deje de hablarme! —Solo intentaba ayudarlo. Ji-Won perdió la paciencia. —¡Usted está sentado aquí pidiendo dinero y quiere darme consejos! El hombre respondió: —Ser pobre no significa ser ignorante. Ji-Won lo miró con desprecio. —¡Yo no dije eso! —Pero lo pensó. —¡No me conoce! —Tal vez lo conozco mejor de lo que cree. Ji-Won frunció el ceño. —¿Qué significa eso? El hombre guardó silencio. Ji-Won volvió a señalar la entrada. —Tengo una entrevista importante y usted me está haciendo perder tiempo. —Entonces vaya. —¡Eso haré! El hombre agregó: —Pero antes quiero preguntarle algo. Ji-Won respondió irritado: —¿Qué? —Si consigue ese empleo, ¿tratará diferente a las personas que estén debajo de usted? Ji-Won se burló. —¡Eso no es asunto suyo! El hombre respondió: —Tal vez sí. Ji-Won perdió el control. —¡Cállese de una vez! Y en un impulso, le dio una bofetada.

Capítulo 3: La mujer que salió de la empresa

El golpe dejó al hombre completamente quieto. Ji-Won respiraba con dificultad. En ese instante, una mujer salió rápidamente del edificio. —¡¿Qué acaba de hacer?! Ji-Won respondió: —¡Él no dejaba de provocarme! La mujer se acercó al hombre. —¿Está bien? El hombre asintió. —Estoy bien. Ji-Won señaló al hombre. —¡Él empezó! La mujer lo miró seriamente. —Yo escuché toda la discusión. Ji-Won se quedó callado. —Usted fue quien comenzó a insultarlo. —Yo estaba desesperado. —Eso no justifica una bofetada. El hombre se levantó lentamente. Ji-Won volvió a mirarlo. —¿Por qué me está mirando así? El hombre respondió: —Porque ahora sé lo que necesitaba saber. Ji-Won frunció el ceño. —¿Qué necesitaba saber? La mujer miró al hombre y luego a Ji-Won. —Creo que ya es momento de terminar con esto. Ji-Won preguntó: —¿Terminar con qué? El hombre se quitó lentamente la gorra vieja que llevaba puesta. La mujer bajó la cabeza con respeto. Ji-Won quedó confundido. —¿Por qué ella lo está tratando así? El hombre respondió: —Porque no soy quien tú creías.

Capítulo 4: Lo que realmente estaba haciendo allí

Ji-Won comenzó a ponerse nervioso. —¿Quién es usted? El hombre respondió: —Soy el fundador de esta empresa. Ji-Won quedó completamente paralizado. —¿Qué? La mujer explicó: —Él decidió venir aquí disfrazado porque quería conocer personalmente a los candidatos antes de sus entrevistas. Ji-Won negó con la cabeza. —¿Por qué haría algo así? El hombre respondió: —Porque estaba cansado de contratar personas que parecían perfectas durante una entrevista. —¿Entonces estaba probándome? —No exactamente. Ji-Won preguntó: —¿Qué significa eso? El hombre respondió: —Quería saber cómo tratabas a alguien que no podía darte nada a cambio. Ji-Won bajó la mirada. —Yo no sabía quién era usted. —Precisamente. La mujer agregó: —Tu currículum hablaba de respeto, humildad y liderazgo. Ji-Won permaneció en silencio. El hombre continuó: —Pero cuando viste a alguien que parecía no tener nada, cambiaste completamente. Ji-Won respondió: —Yo estaba bajo mucha presión. —Yo también estuve bajo presión cuando empecé esta empresa. Ji-Won levantó la mirada. —¿Entonces nunca necesitó mi ayuda? El hombre negó con la cabeza. —Sí necesitaba ayuda. Ji-Won quedó confundido. —¿Qué quiere decir?

Capítulo 5: El verdadero motivo

El hombre miró hacia la calle antes de responder. —Hace veinte años yo estaba sentado exactamente donde tú me encontraste. Ji-Won quedó sorprendido. —¿Usted fue un mendigo? —No exactamente. —Entonces ¿qué pasó? El hombre respondió: —Llegué a Seúl sin dinero y sin conocer a nadie. —¿Y nadie lo ayudó? —Una persona sí. La mujer observó en silencio. —Un desconocido me dio comida y me consiguió mi primer empleo. Ji-Won preguntó: —¿Y por qué hizo esta prueba conmigo? El hombre respondió: —Porque quería encontrar a alguien que todavía entendiera lo que aquel desconocido hizo por mí. Ji-Won comenzó a llorar. —Yo fallé. —Sí. —Y le pegué. —Sí. Ji-Won bajó la cabeza. —No tengo ninguna excusa. El hombre respondió: —Eso es lo primero correcto que has dicho hoy. Ji-Won levantó la mirada. —¿Entonces perdí la entrevista? El hombre permaneció en silencio unos segundos. —La entrevista terminó antes de comenzar. Ji-Won aceptó la respuesta con tristeza. Pero antes de irse, el hombre lo llamó. —Espera. Ji-Won se volvió. El hombre señaló la entrada de la empresa. —Hay algo que todavía no sabes. Ji-Won preguntó: —¿Qué? El hombre respondió: —La persona que te recomendó para este trabajo fue precisamente el hombre que me ayudó hace veinte años. Ji-Won quedó completamente sorprendido. Y comprendió que aquella mañana había llegado buscando un empleo, pero terminó descubriendo una historia que jamás imaginó.

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