El restaurante de Tae-ho estaba completamente lleno aquella noche porque varios críticos gastronómicos importantes habían llegado a Seúl para evaluar los mejores restaurantes de la ciudad, y todos en la cocina trabajaban bajo una presión enorme para que cada plato saliera perfecto. Tae-ho llevaba más de veinte años dedicado a la cocina y había construido su reputación precisamente porque jamás permitía que un plato saliera de su cocina si no cumplía con sus estándares. Mientras los cocineros preparaban los últimos pedidos, el presidente Dong-wook apareció inesperadamente en la cocina y comenzó a observar cada movimiento. Nadie entendía por qué estaba allí, pero su expresión seria hizo que todos bajaran la voz. De repente vio uno de los platos que estaba a punto de ser enviado al comedor y ordenó que nadie lo sacara. Tae-ho se acercó inmediatamente y preguntó cuál era el problema. Dong-wook respondió que ese plato debía quedarse en la cocina. Tae-ho revisó el plato y aseguró que había sido preparado exactamente según la receta del restaurante. Dong-wook insistió en que había cambiado de opinión y que ningún cliente debía probarlo. Tae-ho le preguntó por qué estaba tomando aquella decisión justo cuando el plato estaba listo. Dong-wook respondió que él era el dueño y que no tenía que darle explicaciones al chef. Aquella respuesta provocó una fuerte tensión en la cocina. Tae-ho le recordó que ser dueño del restaurante no significaba que pudiera interferir en el trabajo de los cocineros sin una razón. Dong-wook levantó la voz y le ordenó nuevamente retirar el plato. Tae-ho se negó delante de todos. Los demás trabajadores dejaron de cocinar y comenzaron a observarlos. Dong-wook le dijo que estaba cruzando un límite. Tae-ho respondió que su responsabilidad era proteger la calidad de cada plato que salía de aquella cocina. La discusión comenzó a subir de tono mientras los pedidos seguían acumulándose y nadie se atrevía a intervenir. Entonces Dong-wook extendió la mano para retirar personalmente el plato. Tae-ho se colocó delante de la mesa y le dijo que nadie iba a tocarlo hasta descubrir qué estaba sucediendo realmente.
2. EL CHEF NO SE RINDE
Dong-wook quedó sorprendido por la actitud de Tae-ho y le preguntó si realmente pensaba desafiar una orden directa del propietario frente a todo el personal. Tae-ho respondió que si la orden ponía en duda el trabajo de toda la cocina, entonces sí estaba dispuesto a discutirla. Dong-wook le recordó que él había invertido todo su dinero para construir aquel restaurante y que tenía derecho a tomar cualquier decisión. Tae-ho contestó que los clientes no pagaban para conocer al dueño, sino para recibir un plato preparado correctamente. La discusión hizo que Yu-na, una de las chefs más jóvenes del equipo, se acercara para intentar calmarlos. Ella pidió que primero revisaran el plato antes de continuar discutiendo. Dong-wook aceptó únicamente porque quería demostrar que Tae-ho estaba equivocado. Tae-ho tomó el plato y comenzó a revisar cada ingrediente. A simple vista todo parecía normal. La presentación era perfecta y el aroma era exactamente el esperado. Tae-ho probó una pequeña porción y no encontró nada extraño. Dong-wook aprovechó el momento para decirle que aquello demostraba que no había ningún problema. Tae-ho respondió que todavía quería revisar cada componente utilizado. Dong-wook perdió la paciencia y le dijo que estaba retrasando todo el servicio por orgullo. Tae-ho respondió que prefería retrasar un plato antes que entregar algo que pudiera perjudicar la reputación del restaurante. Yu-na observaba atentamente mientras ambos discutían. Entonces pidió permiso para probar el plato. Tae-ho aceptó. Yu-na tomó una pequeña porción y la probó lentamente. Al principio no mostró ninguna reacción, pero unos segundos después su expresión cambió. Tae-ho inmediatamente notó el cambio en su rostro y le preguntó qué había descubierto. Yu-na no respondió de inmediato. Miró nuevamente el plato y después observó a Dong-wook. El presidente se puso nervioso y preguntó qué estaba insinuando. Yu-na finalmente dijo que había algo en ese plato que no correspondía con la receta original. Tae-ho dejó de discutir y comenzó a prestar atención. Dong-wook intentó decir que probablemente se trataba de un error de los cocineros, pero Yu-na negó con la cabeza. Según ella, aquel ingrediente no había sido añadido por accidente.
3. EL INGREDIENTE DESCONOCIDO
Tae-ho pidió inmediatamente que nadie moviera el plato. Ordenó que todos los trabajadores permanecieran en sus puestos mientras él revisaba nuevamente la preparación. Dong-wook se molestó y preguntó por qué estaba tratando la situación como si hubiera ocurrido algo grave. Tae-ho respondió que todavía no sabía qué había sucedido y precisamente por eso necesitaba investigar. Yu-na explicó que conocía perfectamente aquella receta porque había ayudado a Tae-ho a prepararla durante meses. El ingrediente que había detectado no formaba parte de la preparación habitual. Dong-wook dijo que quizá alguno de los proveedores había cambiado un producto sin avisar. Tae-ho rechazó esa posibilidad porque él mismo había revisado los ingredientes esa misma mañana. Entonces Yu-na preguntó quién había entrado a la cocina antes de que comenzara el servicio. Todos comenzaron a mirarse entre sí. Tae-ho recordó que la cocina había estado cerrada durante aproximadamente una hora al mediodía. En ese momento, Dong-wook dijo que seguramente estaban perdiendo tiempo buscando un culpable cuando simplemente podía tratarse de una equivocación. Tae-ho respondió que una equivocación en un restaurante de ese nivel podía costar mucho más que dinero. Dong-wook se enfureció y le dijo que estaba exagerando. Tae-ho le respondió que no iba a permitir que nadie ocultara un problema dentro de su cocina. La tensión aumentó todavía más cuando Yu-na pidió revisar las cámaras de seguridad. Dong-wook inmediatamente se opuso. Tae-ho lo miró fijamente y le preguntó por qué no quería que revisaran las grabaciones. Dong-wook respondió que las cámaras eran responsabilidad de la administración y que no tenía sentido revisarlas por un solo plato. Tae-ho contestó que precisamente esa negativa hacía que quisiera verlas todavía más. Yu-na apoyó la petición y dijo que las cámaras podían aclarar quién había entrado a la cocina durante el tiempo que estuvo cerrada. Dong-wook permaneció en silencio. Tae-ho notó que el presidente estaba cada vez más nervioso. Entonces decidió que ya no iba a seguir discutiendo. Ordenó apagar temporalmente el servicio y pidió que le mostraran las grabaciones. Todos quedaron sorprendidos porque nunca antes Tae-ho había detenido el funcionamiento completo del restaurante. Pero él sabía que algo extraño había ocurrido y estaba decidido a descubrirlo.
4. LA GRABACIÓN
La grabación de seguridad apareció en una pantalla pequeña ubicada en una oficina detrás de la cocina. Tae-ho, Yu-na y Dong-wook observaban atentamente las imágenes mientras el resto del personal esperaba afuera. La grabación mostraba a los cocineros trabajando normalmente durante la mañana. Después aparecía el momento en que todos abandonaban la cocina para realizar una pausa. Durante varios minutos no entraba nadie. Tae-ho avanzó rápidamente la grabación hasta encontrar el momento exacto en que alguien había regresado. Una persona apareció caminando por el pasillo y entró en la cocina. La imagen no permitía ver claramente su rostro porque llevaba una gorra y una chaqueta oscura. Tae-ho preguntó quién podía ser. Dong-wook respondió que probablemente era alguien del personal de mantenimiento. Yu-na negó con la cabeza y señaló que el personal de mantenimiento tenía prohibido entrar en la cocina sin autorización. Tae-ho volvió a mirar la pantalla. La persona permaneció varios minutos dentro de la cocina y después salió llevando algo en las manos. Tae-ho preguntó qué había tomado. Nadie respondió. Dong-wook comenzó a insistir en que dejaran de perder tiempo y retomaran el servicio. Tae-ho le dijo que todavía no habían terminado. Entonces Yu-na pidió ampliar la imagen. La grabación mostró nuevamente a la persona acercándose al área donde estaban preparados los ingredientes. De repente, Yu-na quedó completamente quieta. Tae-ho le preguntó qué había visto. Ella señaló la pantalla. Dijo que reconocía el movimiento de aquella persona. Dong-wook preguntó cómo podía reconocerla si ni siquiera se veía su rostro. Yu-na respondió que había algo en su forma de caminar que le resultaba familiar. Tae-ho observó nuevamente la grabación. La persona se detuvo frente a una de las cámaras y levantó ligeramente la cabeza. Por un instante se pudo ver parte de su rostro. Tae-ho quedó sorprendido. Dong-wook rápidamente apagó la pantalla. Tae-ho le exigió que volviera a encenderla. Dong-wook respondió que ya habían visto suficiente. Tae-ho le preguntó por qué había apagado la grabación justo cuando comenzaban a reconocer a la persona. Dong-wook no respondió. Yu-na miró al presidente y comprendió que sabía perfectamente quién aparecía en aquella grabación.
5. LA PERSONA QUE NADIE ESPERABA
Tae-ho salió de la oficina y reunió a todo el personal en la cocina. Les preguntó si alguno había entrado durante la pausa. Todos respondieron que no. Entonces pidió que nadie abandonara el restaurante hasta aclarar la situación. Dong-wook se molestó y dijo que estaba tratando a sus trabajadores como sospechosos. Tae-ho respondió que no estaba acusando a nadie, solamente quería saber quién había entrado a una cocina cerrada. Yu-na volvió a mirar la grabación y reconoció finalmente un detalle que había pasado desapercibido. La persona llevaba un pequeño reloj que pertenecía a uno de los trabajadores antiguos del restaurante. Tae-ho preguntó quién había trabajado allí anteriormente. Dong-wook respondió que esa información no tenía nada que ver con el problema. Tae-ho insistió. Yu-na mencionó el nombre de un antiguo chef llamado Hyun-woo, quien había abandonado el restaurante varios años atrás después de una fuerte discusión con Dong-wook. El presidente cambió inmediatamente de expresión. Tae-ho preguntó qué relación tenía Hyun-woo con aquella cocina. Dong-wook respondió que ninguna. Pero Yu-na recordó que Hyun-woo había creado originalmente la receta que estaban preparando aquella noche. Tae-ho comprendió entonces que aquello podía explicar por qué el ingrediente extraño había aparecido precisamente en ese plato. Dong-wook volvió a ordenar que dejaran el asunto y continuaran trabajando. Tae-ho se negó. Le dijo que antes de continuar necesitaba saber por qué alguien relacionado con el antiguo chef había entrado en la cocina. Dong-wook levantó la voz y le ordenó abandonar el restaurante si no estaba dispuesto a obedecer. Tae-ho lo miró fijamente y respondió que no pensaba marcharse mientras existiera una explicación pendiente. Entonces Yu-na recibió una llamada. Escuchó durante unos segundos y su expresión cambió completamente. Tae-ho preguntó quién había llamado. Yu-na respondió que era una persona que decía tener información sobre el plato. Dong-wook inmediatamente le pidió que colgara. Yu-na no obedeció. La persona al otro lado del teléfono dijo algo que hizo que Yu-na mirara directamente al presidente. Después de unos segundos, Yu-na colgó y dijo que el problema no había comenzado esa noche. Había comenzado años atrás.
6. LA VERDAD QUE SALIÓ A LA LUZ
Tae-ho preguntó qué había dicho aquella persona, pero Yu-na dudó antes de responder. Finalmente explicó que alguien aseguraba tener pruebas de que la receta original del restaurante había sido modificada años atrás sin autorización del chef que la creó. Dong-wook negó inmediatamente la acusación y dijo que todo aquello era absurdo. Tae-ho le preguntó entonces por qué se había puesto tan nervioso cuando apareció la grabación. Dong-wook respondió que estaba cansado de las acusaciones y que aquella discusión estaba destruyendo la reputación del restaurante. Tae-ho le dijo que la reputación no se destruía por hacer preguntas, sino por ocultar la verdad. Yu-na volvió a revisar el plato y descubrió que el ingrediente desconocido coincidía con una preparación utilizada por el antiguo chef Hyun-woo. Tae-ho comprendió que alguien había colocado aquel ingrediente intencionalmente para obligarlos a revisar la historia del restaurante. Dong-wook finalmente admitió que Hyun-woo había regresado recientemente a Seúl, pero aseguró que no sabía por qué había entrado en la cocina. Tae-ho preguntó por qué nunca había mencionado su regreso. Dong-wook permaneció en silencio. Entonces la puerta de la cocina se abrió lentamente. Todos se giraron. Un hombre coreano de unos cincuenta años apareció en la entrada. Era Hyun-woo. Tae-ho lo reconoció inmediatamente por una fotografía antigua que estaba colgada en la oficina. Dong-wook quedó completamente inmóvil. Hyun-woo entró tranquilamente y colocó una carpeta sobre la mesa. Dijo que había regresado porque finalmente estaba dispuesto a revelar quién había cambiado la receta original y por qué. Dong-wook le pidió que se marchara. Hyun-woo respondió que esta vez no pensaba irse sin hablar. Tae-ho abrió la carpeta y encontró varios documentos y fotografías antiguas del restaurante. En la última página había una imagen de una receta original firmada por Hyun-woo. Tae-ho la comparó con la receta actual y descubrió una diferencia enorme. Entonces levantó la mirada hacia Dong-wook y le preguntó por qué habían cambiado aquella parte de la receta. Hyun-woo respondió antes que él: «Porque esa modificación fue la razón por la que me echaron de este restaurante». Todos quedaron en silencio. Tae-ho miró a Dong-wook esperando una explicación, pero el presidente solamente bajó la cabeza. Y justo cuando Hyun-woo estaba a punto de revelar quién había ordenado realmente modificar la receta, la puerta de la cocina volvió a abrirse.