El dinero que nadie debía tocar.

La cena familiar había comenzado con aparente normalidad, pero la tensión apareció en cuanto Soo-jin colocó el teléfono de su madre sobre la mesa. Todos miraron la pantalla. Había varias transferencias de dinero realizadas durante las últimas semanas desde la cuenta de su madre. Soo-jin levantó la mirada y preguntó quién había estado sacando aquel dinero. Ji-hoon, su hermano menor, inmediatamente se puso nervioso. Dijo que no tenía nada que explicar. Soo-jin respondió que el dinero había desaparecido de la cuenta de su madre y que las transferencias habían sido realizadas desde el teléfono de Ji-hoon. La madre preguntó qué estaba ocurriendo. Ji-hoon intentó quitarle el teléfono a su hermana, pero Soo-jin lo apartó. Le exigió que explicara quién estaba recibiendo el dinero. Ji-hoon respondió que aquello no era asunto suyo. Soo-jin le recordó que sí era asunto suyo porque se trataba de los ahorros de su madre. Ji-hoon comenzó a gritar que su madre confiaba en él. Soo-jin contestó que confiar en alguien no significaba permitirle sacar dinero a escondidas. La madre empezó a ponerse nerviosa y preguntó cuánto dinero había desaparecido. Soo-jin le mostró las cifras. La mujer quedó completamente sorprendida al descubrir que sus ahorros habían disminuido considerablemente. Ji-hoon intentó explicar que todo tenía una razón. Soo-jin le preguntó cuál era esa razón. Él respondió que no podía decirlo. Su hermana comenzó a sospechar que estaba protegiendo a alguien. Le preguntó si había utilizado el dinero para pagar una deuda. Ji-hoon negó la acusación. Soo-jin volvió a preguntarle quién estaba recibiendo las transferencias. Él permaneció en silencio. La madre le pidió que dijera la verdad. Ji-hoon aseguró que no quería preocuparla. Soo-jin respondió que ya estaba preocupada y que cada segundo de silencio empeoraba la situación. Ji-hoon se levantó de la mesa y dijo que devolvería todo el dinero. Soo-jin preguntó cuándo. Él no respondió. Entonces ella le preguntó qué estaba intentando ocultar realmente.

La discusión explota

Ji-hoon intentó marcharse, pero Soo-jin se colocó delante de él. Le dijo que no iba a salir de la casa hasta explicar dónde estaba el dinero. Ji-hoon respondió que su hermana siempre había tratado de controlarlo. Soo-jin le dijo que aquello no tenía nada que ver con controlarlo, sino con proteger a su madre. Él respondió que ella nunca había confiado en él. Soo-jin recordó que en el pasado había ayudado a Ji-hoon varias veces cuando tenía problemas económicos. Le dijo que si necesitaba dinero solamente tenía que pedirlo. Ji-hoon respondió que pedir ayuda significaba admitir que había fracasado. Su madre intervino y le dijo que nunca lo habría juzgado por tener problemas. Él comenzó a llorar y dijo que todos lo habían visto siempre como el hijo débil. Soo-jin respondió que nadie pensaba eso, pero que estaba convirtiendo su orgullo en un problema familiar. Ji-hoon volvió a negar que hubiera robado el dinero. Soo-jin señaló las transferencias y dijo que aquello tenía otro nombre. Ji-hoon se acercó furioso y le pidió que dejara de acusarlo. Soo-jin le preguntó por qué entonces no podía explicar quién recibía el dinero. Ji-hoon gritó que no tenía derecho a revisar las cosas de su madre. Soo-jin respondió que su madre tampoco sabía lo que estaba ocurriendo. La discusión comenzó a hacerse más fuerte. La madre pidió que se detuvieran. Ji-hoon aseguró que él había actuado porque no tenía otra opción. Soo-jin le preguntó qué podía ser tan importante como para arriesgar los ahorros de su madre. Él respondió que no podía decirlo. Soo-jin le exigió que dejara de esconderse detrás de excusas. Ji-hoon perdió el control y la golpeó con una fuerte bofetada. La habitación quedó completamente en silencio. La madre se llevó las manos a la boca. Soo-jin se tocó lentamente la mejilla. Miró a su hermano con lágrimas en los ojos y le preguntó si realmente acababa de golpearla por defender una mentira. Ji-hoon bajó la mirada. Pero Soo-jin no retrocedió. Le devolvió la bofetada y le dijo que ya no tenía miedo de descubrir la verdad.

El nombre detrás del dinero

Después de la bofetada, Ji-hoon quedó completamente paralizado. Soo-jin levantó nuevamente el teléfono de su madre. Le dijo que había encontrado algo más. En las transferencias aparecía un mismo destinatario. Ji-hoon intentó quitarle el teléfono, pero ella lo sostuvo con fuerza. La madre preguntó quién era aquella persona. Ji-hoon respondió que no era importante. Soo-jin dijo que llevaba semanas enviándole dinero y que ahora quería saber por qué. Ji-hoon finalmente confesó que conocía al destinatario. Era un hombre que había trabajado con su padre antes de que muriera. La madre quedó sorprendida al escuchar aquel nombre. Preguntó qué quería ese hombre. Ji-hoon respondió que había contactado con él porque necesitaba información sobre su padre. Soo-jin preguntó qué clase de información. Ji-hoon explicó que había descubierto algo extraño relacionado con la muerte de su padre. Todos quedaron en silencio. La madre preguntó qué estaba diciendo. Ji-hoon confesó que, meses antes, había recibido un mensaje anónimo donde alguien aseguraba que su padre había dejado una deuda que la familia desconocía. Soo-jin le preguntó por qué no había contado nada. Él respondió que quería investigar primero. Para obtener los documentos necesitaba dinero. Por eso había comenzado a utilizar los ahorros de su madre. Soo-jin respondió que podía entender su miedo, pero no podía justificar que hubiera utilizado dinero familiar sin permiso. Ji-hoon dijo que estaba intentando protegerlos. Soo-jin respondió que proteger a la familia significaba hablar con ella, no esconderle información. La madre preguntó cuánto dinero había enviado. Ji-hoon mencionó una cantidad que dejó a todos sorprendidos. Soo-jin le preguntó si todavía tenía los documentos que había recibido. Ji-hoon dijo que sí. Los había guardado en su habitación. Soo-jin le pidió que los trajera inmediatamente. Él salió de la sala y regresó con una carpeta. La colocó sobre la mesa. Su madre comenzó a temblar antes de abrirla. Había documentos bancarios, contratos y fotografías antiguas de su padre. Soo-jin preguntó quién le había entregado todo aquello. Ji-hoon respondió que el antiguo compañero de su padre. Entonces apareció una pregunta todavía más inquietante: ¿por qué aquel hombre había esperado tantos años para revelar esos documentos?

La deuda escondida

La madre tomó uno de los documentos y comenzó a leerlo. Su rostro cambió inmediatamente. Soo-jin le preguntó qué había encontrado. La mujer no respondió. Ji-hoon insistió en que debía decir la verdad. Finalmente, la madre confesó que reconocía aquella firma. Era de una persona que había trabajado junto a su esposo durante muchos años. Soo-jin preguntó si sabía que existía una deuda. La madre respondió que no exactamente. Su esposo le había mencionado una vez que había tenido problemas con un antiguo socio, pero nunca explicó los detalles. Ji-hoon preguntó por qué nunca había contado eso. La madre dijo que su padre le pidió que no se preocupara. Soo-jin tomó el documento y descubrió que la deuda era mucho mayor de lo que habían imaginado. También había una cláusula que comprometía una propiedad familiar. Ji-hoon comprendió entonces que la persona que estaba recibiendo el dinero no solamente quería cobrar una deuda. Quería obtener el control de parte de los bienes familiares. Soo-jin se enfureció. Le dijo a su hermano que había caído directamente en una trampa. Ji-hoon respondió que no podía saberlo. Soo-jin señaló que precisamente por eso debió contarles todo. La madre comenzó a llorar y dijo que su esposo había intentado protegerlos hasta el último momento. Ji-hoon preguntó si realmente había ocultado aquella deuda durante años. La mujer respondió que probablemente sí. Soo-jin preguntó por qué el hombre había reaparecido después de tanto

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