EL DINERO QUE DESAPARECIÓ ANTES DEL FUNERAL

El funeral de Seong-ho apenas había comenzado cuando Min-jae golpeó una carpeta contra la mesa. Hana levantó la mirada sorprendida al escuchar que su propio hermano la acusaba frente a todos. Min-jae gritó que ella había robado el dinero de su padre antes de que muriera. Hana respondió inmediatamente que jamás había tocado el dinero de su padre. La esposa de Min-jae aseguró que tenían pruebas suficientes para demostrarlo. Hana miró a su hermano y le preguntó por qué quería humillarla precisamente durante el funeral. Min-jae respondió que estaba cansado de protegerla. Según él, su padre había descubierto que Hana estaba sacando dinero de sus cuentas. Hana exigió que mostraran las pruebas. La esposa de Min-jae colocó varios documentos sobre la mesa. Uno de ellos tenía la firma de Hana. El tío tomó el documento y aseguró que aquello demostraba su culpabilidad. Hana observó la firma durante varios segundos. Reconoció inmediatamente aquel documento. Su padre se lo había entregado meses atrás para que lo firmara. Pero ella sabía perfectamente que aquel papel no tenía relación con ninguna transferencia. Hana miró a su hermano y le preguntó quién había cambiado el contenido del documento. Min-jae respondió que estaba inventando excusas. La esposa de Min-jae comenzó a llamarla ladrona. Hana le exigió que dejara de insultarla. El tío golpeó la mesa y pidió que todos se tranquilizaran. Min-jae volvió a señalar a Hana y aseguró que su padre había muerto sabiendo que ella lo había traicionado. Hana sintió que aquellas palabras eran demasiado específicas. Entonces preguntó cómo podía Min-jae saber exactamente lo que su padre pensaba antes de morir. Su hermano se quedó callado. Y por primera vez, Hana sospechó que la acusación escondía algo mucho más grande.

La firma

Hana tomó la carpeta y comenzó a revisar cada documento. Encontró varias páginas con fechas diferentes. Algunas habían sido preparadas después de la muerte de su padre. Hana preguntó quién había reunido todos aquellos papeles. La esposa de Min-jae respondió que eso no importaba. Hana le dijo que sí importaba porque alguien había preparado aquella acusación. El tío tomó otro documento y señaló una transferencia bancaria. La cantidad era demasiado grande para tratarse de un gasto familiar. Hana preguntó a qué cuenta había sido enviado el dinero. Min-jae respondió que aquella información no era necesaria. Hana lo miró fijamente y le preguntó por qué tenía tanto interés en esconderla. Min-jae comenzó a perder la paciencia. Le dijo que siempre había sido la hija favorita y que por eso creía que podía hacer lo que quisiera. Hana quedó sorprendida por aquellas palabras. Su hermano siempre había ocultado el resentimiento que sentía hacia ella. La esposa de Min-jae intervino y dijo que su suegro finalmente había descubierto quién era Hana realmente. Hana respondió que su padre nunca la había acusado de robar. Entonces recordó la última conversación que tuvo con él. Su padre le había dicho que confiara únicamente en los documentos que llevaran su sello personal. Hana volvió a revisar la carpeta. Ninguno de aquellos documentos tenía el sello. Ella levantó la mirada y dijo que las pruebas eran falsas. Min-jae respondió que estaba desesperada porque sabía que sería descubierta. Hana le preguntó por qué su padre habría cambiado el testamento si realmente quería castigarla. El tío respondió que eso era precisamente lo que había ocurrido. Hana pidió ver el nuevo testamento. Y el silencio de los tres le confirmó que ninguno podía mostrarlo.

El dinero perdido

Hana preguntó nuevamente dónde estaba el dinero. El tío confesó que una parte importante de la fortuna había desaparecido antes de la muerte de Seong-ho. Hana preguntó cuánto dinero faltaba. El hombre respondió que eran varios millones. Min-jae aseguró que Hana había tenido acceso a las cuentas. Hana negó haber utilizado una sola cuenta sin autorización de su padre. La esposa de Min-jae mostró entonces registros bancarios. Hana observó que las transferencias habían sido realizadas durante las noches. Ella recordó que durante esas fechas su padre estaba hospitalizado. Hana preguntó quién tenía las claves bancarias. El tío respondió que solamente tres personas las conocían. Seong-ho, Min-jae y él mismo. Hana miró inmediatamente a su hermano. Min-jae aseguró que nunca había utilizado las cuentas. Hana le preguntó por qué entonces había ocultado que tenía acceso. Min-jae respondió que no tenía nada que esconder. Hana señaló una transferencia realizada desde la cuenta de su padre hacia una empresa desconocida. La empresa había recibido dinero durante seis meses. El tío reconoció el nombre. Dijo que aquella compañía pertenecía a un antiguo socio de Seong-ho. Hana preguntó por qué su padre seguiría enviándole dinero. Nadie pudo responder. Entonces la esposa de Min-jae comenzó a ponerse nerviosa. Hana le preguntó si conocía aquella empresa. La mujer respondió que jamás había escuchado hablar de ella. Pero el tío la miró sorprendido. Había visto claramente que ella reconocía el nombre. Hana entendió que alguien estaba mintiendo. Y decidió buscar la verdadera prueba antes de que pudieran detenerla.

La prueba escondida

Hana recordó que su padre guardaba documentos importantes en una caja fuerte dentro de su despacho. Min-jae intentó impedir que fuera allí. Hana le preguntó por qué tenía tanto miedo de que abriera la caja. Min-jae respondió que su padre había dejado instrucciones de que nadie tocara sus pertenencias. Hana le dijo que aquello era exactamente lo que necesitaba comprobar. Entró al despacho y abrió la caja fuerte. Dentro encontró varios sobres cuidadosamente ordenados. Uno llevaba su nombre. Hana lo abrió inmediatamente. Era una declaración escrita por su padre pocos días antes de morir. En ella decía que sospechaba que alguien estaba robando dinero de sus cuentas. También decía que había descubierto que estaban utilizando documentos falsificados. Hana continuó leyendo. Su padre aseguraba que la persona responsable conocía perfectamente los movimientos de la familia. Pero había algo todavía más importante. Seong-ho había escrito que Hana era inocente. Hana comenzó a llorar al leer aquellas palabras. Su padre había dejado claro que confiaba completamente en ella. También había escrito que sabía quién estaba detrás de las transferencias. Hana buscó desesperadamente el nombre. Pero esa parte de la declaración había sido arrancada. Entonces encontró una segunda hoja debajo del sobre. En ella había una frase escrita por su padre. Decía que si algo le ocurría, debía revisar las grabaciones de seguridad. Hana regresó a la sala. Miró a los tres y preguntó quién había borrado las grabaciones. Min-jae respondió que nadie las había borrado. Hana sacó la hoja y la puso sobre la mesa. El rostro de su hermano cambió inmediatamente. La esposa de Min-jae comenzó a llorar. Y el tío comprendió que alguien había cometido un error.

La verdadera culpable

Hana exigió saber quién había borrado las grabaciones. Min-jae aseguró que no sabía nada. La esposa de Min-jae comenzó a confesar entre lágrimas. Admitió que había entrado al despacho de Seong-ho la noche antes de su muerte. Hana le preguntó qué había buscado. La mujer respondió que buscaba documentos relacionados con las cuentas. Min-jae la miró con rabia y le preguntó por qué estaba confesando. Ella respondió que ya no podía seguir protegiéndolo. Hana preguntó si Min-jae había robado el dinero. La mujer negó con la cabeza. Entonces reveló algo todavía más inesperado. El dinero había sido transferido a una cuenta perteneciente a una empresa creada por ella. Hana quedó completamente sorprendida. La mujer confesó que había utilizado el dinero para pagar las deudas que tenía su propia familia. Pero aseguró que no había actuado sola. Hana preguntó quién la había ayudado. La mujer miró al tío. El hombre negó inmediatamente cualquier participación. Entonces Hana sacó la declaración de su padre. Había encontrado una copia escondida detrás de otro documento. En ella aparecía el nombre del tío. El tío confesó que había ayudado a ocultar las transferencias. Pero aseguró que él tampoco había tomado todo el dinero. Una última parte había desaparecido antes de que ellos pudieran recuperarla. Hana preguntó quién tenía acceso a esa cantidad. Todos miraron a Min-jae. Min-jae permaneció en silencio. Hana se acercó y le exigió que respondiera. Finalmente, él confesó que había tomado el dinero restante. Pero aseguró que su padre le había permitido hacerlo. Hana preguntó dónde estaba la prueba. Min-jae sonrió y dijo que su padre había dejado algo que podía cambiar toda la historia. Hana abrió nuevamente la carpeta y encontró un documento oculto. Al leerlo, descubrió que su padre nunca había cambiado el testamento. La persona que heredaría toda la fortuna seguía siendo ella. Y entonces Hana comprendió que la verdadera batalla apenas estaba comenzando.

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