SU MADRE?

 

La anciana lloraba desconsoladamente en la lujosa mansión mientras la sirvienta la señalaba con furia y le gritaba: «¡Cuando pregunten por el dinero, dirás que tú lo robaste!». La anciana, temblando y con los ojos llenos de lágrimas, respondió: «¡Yo no fui! ¡Yo no le pongo la mano a lo ajeno!». La sirvienta se acercó aún más y, llena de desprecio, le gritó: «¡Sí fuiste tú! ¡Y cuando te pregunten, vas a decir que fuiste tú!». La anciana rompió en llanto, sin saber que una cámara de seguridad estaba grabando cada palabra. De repente, la puerta principal se abrió de golpe y una mujer elegantemente vestida entró furiosa. «¿Acaso estás humillando a mi madre?», preguntó. La sirvienta se quedó paralizada, miró a la anciana y luego a la mujer. Su rostro perdió todo el color. «¿Su… madre?», susurró, aterrorizada. La mujer dio un paso hacia ella y respondió con frialdad: «Sí. Mi madre». Entonces miró hacia la cámara de seguridad y volvió a mirar a la sirvienta. «Y ahora vamos a descubrir quién robó realmente el dinero». La sirvienta palideció al comprender que cada amenaza, cada insulto y cada mentira habían quedado grabados. La mujer sonrió lentamente mientras la anciana continuaba llorando en silencio. «Ahora sí», dijo la mujer, «puedes repetir delante de todos exactamente lo que acabas de decir». La sirvienta se quedó inmóvil, sin saber qué responder, mientras la cámara seguía grabando cada segundo de aquella terrible verdad.

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