El dinero que no podía explicar
Durante diez años, Soo-jin había confiado completamente en su esposo, Hyun-woo. Nunca había revisado sus cosas ni había dudado de sus palabras, hasta aquella noche en que encontró varios comprobantes escondidos dentro de un cajón. Todos mostraban transferencias de dinero realizadas durante años a la misma persona. Soo-jin extendió los documentos sobre la mesa y esperó a que su esposo regresara. Cuando Hyun-woo entró en la sala, ella lo miró fijamente y preguntó: “¿Diez años enviándole dinero?”. Él se quedó inmóvil al ver los papeles. Intentó recogerlos, pero Soo-jin apartó su mano. “¿Quién es?”, preguntó. Hyun-woo respondió que no podía explicárselo. Aquella respuesta aumentó todavía más sus sospechas. Soo-jin encontró entonces una fotografía entre los documentos. En ella aparecía una mujer que nunca había visto. “¿Es ella?”, preguntó. Hyun-woo negó rápidamente. “No es lo que piensas”. Soo-jin sintió que la rabia comenzaba a apoderarse de ella. Pensó que podía tratarse de una amante, alguien a quien su esposo había estado manteniendo en secreto durante una década. Le preguntó por qué había ocultado aquella relación durante tanto tiempo. Hyun-woo aseguró que no tenía ninguna relación sentimental con aquella mujer. Soo-jin exigió saber la verdad. “Entonces llévame con ella”. Hyun-woo bajó la mirada y respondió: “No puedo”. Soo-jin preguntó por qué. Él permaneció en silencio durante varios segundos y finalmente dijo: “Porque está escondida”. Aquella palabra cambió completamente la expresión de Soo-jin. Ya no estaba pensando únicamente en una posible infidelidad. Ahora sabía que su esposo estaba protegiendo a alguien y que llevaba diez años mintiéndole. Lo que todavía no sabía era que la persona escondida estaba relacionada directamente con el secreto más doloroso de su familia.
La mujer que conocía el secreto
Soo-jin comenzó a exigir respuestas. Quería saber dónde estaba aquella mujer y por qué Hyun-woo había estado enviándole dinero durante tanto tiempo. Él solo repetía que algún día podría explicárselo, pero que todavía no era seguro. Soo-jin se enfureció. Le recordó que llevaban diez años casados y que durante todo ese tiempo ella había confiado en él. ¿Cómo podía pedirle que siguiera confiando después de descubrir una mentira de esa magnitud? Hyun-woo intentó acercarse, pero ella retrocedió. Entonces se escuchó un ruido en el pasillo. Ambos voltearon al mismo tiempo. La madre de Soo-jin, la señora Kim, estaba parada allí. Había escuchado toda la conversación. Soo-jin la miró sorprendida. “Mamá, ¿tú sabes quién es esa mujer?”. La señora Kim bajó la mirada. No respondió. Soo-jin comprendió inmediatamente que su madre sabía algo. Se acercó y le preguntó nuevamente. Esta vez con más fuerza. “¡Dime quién es!”. La señora Kim comenzó a llorar. Hyun-woo intentó detener la conversación, pero Soo-jin le exigió que no volviera a mentirle. Entonces su esposo pronunció una frase que la dejó completamente desconcertada: “Tu madre sabe por qué tu padre murió”. Soo-jin se quedó paralizada. Durante años había creído que su padre había muerto de una enfermedad repentina. Había aceptado aquella explicación porque su madre siempre había insistido en que no había nada más que saber. Pero ahora su esposo estaba diciendo que su madre conocía una verdad que nunca le había contado. Soo-jin miró a la señora Kim. “¿Qué quiere decir?”. Su madre comenzó a llorar con más fuerza. Hyun-woo le pidió que se sentara. Soo-jin se negó. Quería respuestas inmediatamente. Preguntó si su padre realmente había muerto de aquella enfermedad. La señora Kim no pudo responder. Su silencio fue suficiente para que Soo-jin entendiera que algo terrible había sido ocultado durante años.
La verdad que la hizo reaccionar
Soo-jin se volvió hacia Hyun-woo. Ya no sabía en quién confiar. Le preguntó qué había querido decir exactamente cuando afirmó que su madre sabía por qué había muerto su padre. Hyun-woo explicó que la historia oficial nunca había sido verdadera. Su suegro no había muerto como todos creían. Soo-jin sintió que el corazón se le detenía. “¿Qué estás diciendo?”. Hyun-woo intentó explicarse, pero sus palabras fueron demasiado lentas. Soo-jin solo escuchaba que él sabía algo relacionado con la muerte de su padre y que llevaba diez años ocultándoselo. Entonces preguntó directamente: “¿Tú sabías que mi padre iba a morir?”. Hyun-woo bajó la mirada. Aquella reacción fue suficiente para que Soo-jin creyera que estaba admitiendo su culpa. Se acercó a él, completamente devastada. “¿Lo sabías?”. Hyun-woo respondió con voz baja: “Sí”. Soo-jin sintió que toda la confianza que había tenido en su esposo desaparecía en un instante. “¿Y nunca me lo dijiste?”. Él intentó acercarse, pero ella lo apartó. “¡¿Cómo pudiste hacerme esto?!”. La rabia y el dolor se mezclaron en su rostro. Entonces, dominada por la sensación de haber sido traicionada durante diez años, Soo-jin le dio una bofetada. El sonido resonó en la habitación. Hyun-woo no respondió ni levantó la mano contra ella. Se quedó quieto, mirando al suelo. Soo-jin comenzó a llorar. “¡Te pregunté si sabías que mi padre iba a morir!”. Hyun-woo levantó lentamente la mirada. Parecía estar conteniendo algo desde hacía muchos años. La señora Kim también lloraba. Soo-jin exigió una respuesta. “¡Dime la verdad!”. Hyun-woo respiró profundamente y dijo algo que hizo que Soo-jin dejara de llorar por un instante: “Porque tu padre no murió”. Ella quedó completamente inmóvil.
El padre que nunca había muerto
Soo-jin miró a su esposo como si acabara de escuchar algo imposible. “¿Qué dijiste?”. Hyun-woo repitió que su padre estaba vivo. La señora Kim cerró los ojos. Soo-jin sintió que el mundo se le había detenido. Durante años había llorado la muerte de su padre. Había visitado una tumba, había guardado sus fotografías y había aprendido a vivir con la ausencia. Ahora su esposo le decía que todo aquello podía haber sido una mentira. Soo-jin preguntó dónde estaba. Hyun-woo respondió que no podía decirlo todavía. Ella volvió a enfurecerse. “¡Después de diez años todavía vas a ocultarme algo!”. Hyun-woo explicó que llevaba una década protegiendo a su padre porque alguien quería encontrarlo. Soo-jin preguntó quién. Él respondió que no estaba seguro de quién podía confiar. La señora Kim comenzó a llorar y confesó que ella había ayudado a construir la mentira sobre la muerte de su esposo. Soo-jin la miró con incredulidad. “¿Tú también?”. Su madre explicó que su padre tuvo que desaparecer porque había descubierto algo que podía poner a toda la familia en peligro. Soo-jin preguntó qué había descubierto. La señora Kim no quiso responder. Hyun-woo explicó que, poco después de la supuesta muerte, alguien comenzó a buscarlo. Por eso había decidido enviar dinero durante años para mantenerlo escondido. Soo-jin comprendió entonces que la mujer de la fotografía no era una amante. Era alguien que ayudaba a proteger a su padre. Pero todavía quedaba una pregunta: ¿por qué su propio padre necesitaba esconderse de su familia? Hyun-woo sacó la fotografía que Soo-jin había encontrado y señaló a la mujer. Explicó que ella era la única persona que sabía dónde estaba el padre. Soo-jin preguntó si podía conocerla. Hyun-woo respondió que sí, pero que primero debía escuchar toda la verdad de su madre. La señora Kim se levantó lentamente. Entonces dijo: “Tu padre no desapareció porque tuviera miedo de morir. Desapareció porque sabía quién quería matarlo”.
El hombre escondido
Soo-jin sintió un escalofrío. Le preguntó a su madre quién quería matar a su padre. La señora Kim no respondió inmediatamente. Miró a Hyun-woo, como si estuviera esperando que él terminara de contar la historia. Finalmente confesó que años atrás su esposo había descubierto una operación ilegal en la que estaban involucradas personas muy cercanas a la familia. Cuando intentó denunciar lo que sabía, recibió amenazas. Al principio creyó que podría proteger a su esposa y a su hija sin desaparecer. Pero una noche encontró señales de que alguien había entrado en su casa. Comprendió que ya no podía quedarse. Entonces decidió fingir su muerte. La señora Kim aseguró que todo se había hecho para proteger a Soo-jin. Pero ella no podía aceptar que su propia madre hubiera permitido que viviera creyendo que su padre estaba muerto. Le preguntó por qué nunca le habían contado la verdad. Su madre respondió que cualquier intento de contactarlo podía revelar su ubicación. Hyun-woo había sido la única persona que aceptó mantenerlo protegido y enviarle dinero. Por eso las transferencias habían continuado durante diez años. Soo-jin miró nuevamente la fotografía y comprendió que había acusado injustamente a su esposo de tener una amante. Sin embargo, todavía había algo que no entendía. Si su padre estaba vivo, ¿por qué nunca había intentado verla? Hyun-woo respondió que lo había intentado varias veces, pero que cada acercamiento ponía en riesgo su seguridad. Entonces sacó un teléfono antiguo y mostró varios mensajes que nunca habían sido enviados. Todos estaban dirigidos a Soo-jin. “Te extraño, hija”. “Perdóname”. “Algún día sabrás por qué tuve que irme”. Soo-jin comenzó a llorar. Había pasado años pensando que su padre la había abandonado. Ahora descubría que había intentado comunicarse con ella sin poder hacerlo. Hyun-woo le dijo que había llegado el momento de conocerlo. Pero justo cuando Soo-jin iba a preguntar dónde estaba, se escuchó un automóvil detenerse frente a la casa. La señora Kim miró hacia la ventana y palideció.
La persona que nadie esperaba
Soo-jin se acercó a la ventana, pero su madre le pidió que se alejara. Hyun-woo miró hacia la calle y reconoció el vehículo. Dijo que no esperaba que llegaran tan pronto. Soo-jin preguntó quién estaba allí. Nadie respondió. Entonces tocaron la puerta. Tres golpes lentos. La señora Kim comenzó a llorar. Hyun-woo se acercó a la entrada y Soo-jin lo siguió. Antes de abrir, ella preguntó si su padre estaba allí. Hyun-woo asintió. Soo-jin sintió que el corazón le latía con fuerza. Después de diez años, finalmente iba a volver a verlo. La puerta se abrió lentamente. Un hombre mayor apareció bajo la lluvia. Soo-jin lo miró y reconoció inmediatamente los ojos de su infancia. Era su padre. Ninguno de los dos pudo hablar. Él comenzó a llorar. Soo-jin también. Durante unos segundos solo se miraron. Después ella se acercó y lo abrazó. Pero el momento de felicidad duró apenas unos segundos. El hombre se separó de ella y miró directamente a la señora Kim. Su expresión cambió. “Ya no puedes seguir escondiéndoselo”, dijo. Soo-jin preguntó qué quería decir. Su padre miró a Hyun-woo y luego a su esposa. Finalmente confesó que había regresado porque la persona que había intentado matarlo diez años atrás sabía que estaba vivo. Soo-jin preguntó quién era. Su padre respondió que no podía decírselo delante de todos. Entonces miró directamente a la señora Kim. “Ella sabe quién fue”. Soo-jin se volvió lentamente hacia su madre. La señora Kim estaba llorando. Hyun-woo también parecía sorprendido. Soo-jin preguntó si su madre había sabido durante diez años quién había intentado matar a su padre. La señora Kim negó con la cabeza. Pero su padre respondió: “No. Ella no fue quien lo hizo”. Soo-jin quedó confundida. Entonces el hombre miró hacia Hyun-woo. “Fue alguien que tú has estado protegiendo todos estos años”. Hyun-woo perdió el color del rostro. Soo-jin lo miró fijamente. Él no respondió. Su padre dio un paso adelante y dijo: “Ahora entiendes por qué nunca pude regresar”. Y justo cuando Soo-jin iba a preguntarle a quién estaba protegiendo realmente su esposo, alguien volvió a tocar la puerta desde afuera. Todos se quedaron en silencio. Esta vez, una voz desconocida dijo: “Hyun-woo, ya es hora de que les digas la verdad”.