
Ji-Hoon caminaba rápidamente hacia un enorme edificio corporativo de Seúl. Era su primera oportunidad real después de meses buscando empleo. Había practicado durante semanas para aquella entrevista. Mientras se acercaba a la entrada, vio a un hombre sentado en la acera. El hombre llevaba ropa vieja y sostenía un pequeño vaso vacío. —Señor, por favor, ¿puede ayudarme con algo de comida? Ji-Hoon apenas lo miró. —Lo siento, tengo una entrevista. El hombre volvió a hablarle. —Solo necesito algo para comer. Ji-Hoon suspiró con impaciencia. —Ya le dije que no tengo tiempo. El hombre levantó la mirada. —Solo le estoy pidiendo ayuda. Ji-Hoon continuó caminando. —¡Deje de insistir! El hombre respondió: —No le estoy haciendo ningún daño. Ji-Hoon se detuvo. —¡Estoy nervioso por una entrevista y usted sigue molestándome! El hombre respondió con calma: —Todos tenemos problemas. Ji-Hoon lo miró con desprecio. —Sí, pero yo estoy intentando salir adelante. —Yo también. Ji-Hoon soltó una pequeña risa. —¿Usted? —Sí. —Entonces debería estar buscando trabajo. El hombre respondió: —Quizás ya tengo uno. Ji-Hoon lo miró confundido. —No parece. El hombre bajó la mirada. —Las apariencias engañan.
Capítulo 2: La discusión
Ji-Hoon se dio la vuelta completamente molesto. —¡Mire, no sé qué pretende conseguir conmigo! El hombre respondió: —Nada. —¡Entonces déjeme tranquilo! —Solo quería pedirle ayuda. —¡Ya le dije que no! El hombre levantó la cabeza. —No tiene derecho a tratarme como si fuera menos que usted. Ji-Hoon se acercó. —¡Usted no sabe quién soy! El hombre respondió: —Y usted tampoco sabe quién soy yo. Ji-Hoon se burló. —¿Y quién se supone que es? El hombre permaneció tranquilo. —Alguien que ha perdido muchas cosas. Ji-Hoon respondió: —Todos hemos perdido cosas. —Entonces debería entenderme. —¡No compare mi vida con la suya! El hombre frunció el ceño. —¿Por qué? Ji-Hoon señaló su ropa. —Porque usted decidió quedarse así. El hombre quedó en silencio. —No sabe nada de mí. —¡Y usted no sabe nada de mí! —Solo veo a un hombre pidiendo dinero. —Eso es lo único que quiere ver. Ji-Hoon respondió con furia: —¡Porque no tengo tiempo para sus juegos! El hombre se levantó lentamente. —No son juegos. Ji-Hoon apretó los puños. —¡Pues deje de provocarme! El hombre respondió: —Yo no lo estoy provocando. —¡Entonces apártese!
Capítulo 3: La bofetada
El hombre intentó explicarse. —Solo le dije que no debía humillarme. Ji-Hoon se acercó todavía más. —¡Usted empezó! —Le pedí ayuda, nada más. —¡Y no entiende un no! El hombre respondió: —No necesito que me trate como basura. Ji-Hoon perdió completamente la paciencia. —¡Cállese! El hombre lo miró fijamente. —¿Eso es lo que hace cuando alguien no está de acuerdo con usted? Ji-Hoon reaccionó impulsivamente. Le dio una bofetada al hombre. El sonido hizo que ambos quedaran en silencio. El hombre llevó lentamente la mano a su rostro. Ji-Hoon respiraba agitado. —¡Usted me estaba provocando! El hombre lo miró sin responder. Ji-Hoon comenzó a recuperar la calma. —Yo… El hombre levantó una mano. —No diga nada. Ji-Hoon retrocedió. En ese momento salió una empleada del edificio. Era una mujer llamada Soo-Min. Al ver al hombre, se quedó completamente sorprendida. —¡¿Qué acaba de hacer?! Ji-Hoon respondió: —¡Él me estaba molestando! Soo-Min miró al hombre. —¿Está bien? El hombre asintió. —Estoy bien. Soo-Min volvió a mirar a Ji-Hoon. —¿Usted sabe a quién acaba de golpear? Ji-Hoon respondió: —¡Es un mendigo! Soo-Min se quedó mirándolo. —No tiene idea de lo que acaba de hacer.
Capítulo 4: La revelación
Ji-Hoon miró a Soo-Min confundido. —¿Qué quiere decir? Soo-Min no respondió inmediatamente. El hombre se acomodó la ropa. —Déjalo. Ji-Hoon señaló al hombre. —¡Él me provocó! Soo-Min respondió: —Usted fue quien decidió golpearlo. —¡Porque no dejaba de insistir! El hombre finalmente habló. —Quería saber cómo tratarías a alguien que no podía darte nada. Ji-Hoon quedó confundido. —¿Qué clase de pregunta es esa? Soo-Min miró al hombre con respeto. —¿Quiere que cancele la entrevista? Ji-Hoon palideció. —¿Qué entrevista? Soo-Min señaló el edificio. —La que vino a buscar. Ji-Hoon comenzó a comprender. —¿Usted trabaja aquí? Soo-Min respondió: —Sí. Ji-Hoon miró al hombre. —¿Y él? El hombre permaneció en silencio. Ji-Hoon comenzó a ponerse nervioso. —¿Quién es usted? El hombre respondió: —Alguien que necesitaba ver cómo tratabas a una persona que creías inferior. Ji-Hoon negó con la cabeza. —No puede ser. Soo-Min dijo: —La entrevista era para trabajar directamente bajo su supervisión. Ji-Hoon quedó completamente paralizado. —¿Él? El hombre respondió: —Sí. Ji-Hoon bajó la mirada. —Yo no sabía. El hombre respondió: —Ese es precisamente el problema.
Capítulo 5: La verdadera prueba
Ji-Hoon intentó disculparse. —Señor, lo siento. El hombre permaneció serio. —¿Lo sientes porque me golpeaste o porque descubriste quién soy? Ji-Hoon no supo qué responder. Soo-Min observó en silencio. —Yo realmente necesitaba este empleo. El hombre respondió: —Lo sé. —Haré lo que sea para compensarlo. —No puedes borrar lo que hiciste. Ji-Hoon comenzó a desesperarse. —¡Por favor, deme otra oportunidad! El hombre negó con la cabeza. —La oportunidad ya te la había dado. Ji-Hoon quedó confundido. —¿Cuándo? —Desde el momento en que te pedí ayuda. Ji-Hoon comprendió que todo había sido una prueba. —¿Usted estaba probándome? —Quería saber quién eras cuando creías que nadie importante estaba mirando. Ji-Hoon bajó la cabeza. —Fallé. El hombre respondió: —Sí. Soo-Min intervino: —Pero todavía puede aprender de esto. El hombre la miró. —Quizás. Ji-Hoon levantó la mirada. —¿Entonces tengo alguna posibilidad? El hombre respondió: —No depende de tu currículum. Ji-Hoon preguntó: —¿De qué depende? El hombre miró directamente a sus ojos. —De lo que estés dispuesto a cambiar. Ji-Hoon respiró profundamente. Y antes de marcharse, entendió que aquella mañana no había perdido solamente una entrevista. Había descubierto algo mucho más importante sobre sí mismo.