Eran casi las ocho de la noche cuando Min-jun llegó apresuradamente a una pequeña cafetería de Seúl. Había pasado todo el día intentando localizar a Soo-yeon. Pero ella no respondía sus llamadas. Cuando finalmente la encontró, estaba sentada junto a una ventana. Miraba su teléfono en silencio. Al verlo acercarse, su expresión cambió. Min-jun se sentó frente a ella. Durante unos segundos ninguno habló. La tensión era evidente. Soo-yeon llevaba semanas evitando verlo. Ella estaba convencida de que él le había ocultado algo. Todo comenzó después de encontrar unos mensajes extraños en su teléfono. Los mensajes parecían demostrar que Min-jun se encontraba con otra mujer. Él intentó explicarlo varias veces. Pero ella había dejado de creerle. Aquella noche, Min-jun aseguró tener una prueba. Soo-yeon le pidió que hablara. Él sacó lentamente su teléfono. Antes de mostrarle la pantalla, preguntó si estaba preparada. Ella respondió que llevaba semanas esperando ese momento. Min-jun abrió una conversación. Soo-yeon comenzó a leer. Al principio parecía confundida. Después volvió a leer uno de los mensajes. Min-jun observaba su reacción. Finalmente, ella levantó la mirada. Le preguntó quién era aquella persona. Él respondió que precisamente por eso había ido a buscarla. Soo-yeon no entendía nada. Min-jun aseguró que tampoco había entendido todo al principio. Pero había descubierto algo que podía cambiar la historia. Y todavía faltaba mostrarle el mensaje más importante.
La fotografía que nadie le había mostrado
Min-jun deslizó la pantalla y mostró una fotografía. Soo-yeon nunca había visto aquella imagen. En ella aparecía una mujer desconocida. Junto a ella estaba alguien que Soo-yeon reconoció inmediatamente. Era su propio hermano. Ella preguntó por qué Min-jun tenía esa fotografía. Él explicó que la había recibido pocas horas antes. Según el mensaje, alguien quería que ambos conocieran una verdad escondida durante años. Soo-yeon pensó que podía tratarse de una broma. Min-jun aseguró que no tenía motivos para inventarlo. La mujer parecía conocer a su familia. Sin embargo, nadie había hablado jamás de ella. Soo-yeon recordó algunos momentos de su infancia. Había cosas que nunca logró entender. Recordó que su hermano desaparecía algunos fines de semana. También recordó que su madre cambiaba de tema cuando ella preguntaba por ciertos familiares. Ahora todo parecía diferente. Min-jun le mostró otro mensaje. Decía que alguien había estado siguiendo sus movimientos. Soo-yeon se puso nerviosa. Preguntó quién podía hacerlo. Min-jun respondió que todavía no lo sabía. Pero había descubierto algo importante. Los mensajes que ella encontró en su teléfono no eran lo que parecían. La persona con quien Min-jun hablaba no era su amante. Era alguien que lo ayudaba a investigar. Soo-yeon quedó sorprendida. Durante semanas pensó que él la engañaba. Ahora empezaba a comprender que podía haberlo juzgado demasiado rápido. Pero todavía no entendía por qué él había guardado todo en secreto. Min-jun aseguró que tenía una razón. Y esa razón estaba relacionada con su hermano.
El verdadero conflicto comenzaba a aparecer
Soo-yeon exigió saber qué tenía que ver su hermano. Min-jun explicó que había recibido una llamada anónima. La persona le pidió que no confiara en nadie. También le advirtió que alguien intentaba impedir que descubrieran la verdad. Al principio Min-jun pensó que era una amenaza sin importancia. Después recibió la fotografía. En ella aparecía el hermano de Soo-yeon junto a la mujer desconocida. Min-jun decidió investigar antes de contarle algo. No quería preocuparla sin pruebas. Pero durante la investigación encontró los mensajes. Eran mensajes preparados para crear una apariencia falsa. Querían que Soo-yeon creyera que Min-jun la engañaba. Y la estrategia funcionó. Ella se alejó de él. Dejó de responder sus llamadas. Mientras tanto, alguien continuaba observando todo. Min-jun comprendió que alguien quería separarlos. Pero desconocía el motivo. Soo-yeon comenzó a pensar en quién podía hacerlo. Entonces recordó una discusión de su hermano. Había recibido una llamada semanas antes. Después de aquella llamada comenzó a comportarse diferente. Soo-yeon nunca imaginó que ambos hechos estuvieran relacionados. Min-jun le pidió que llamara a su hermano. Ella marcó su número. El teléfono sonó varias veces. Nadie respondió. Entonces llegó un mensaje. Solo decía una frase. “Dejen de buscar y no confíen en la persona que está junto a ustedes.” Soo-yeon miró a Min-jun. Ninguno entendía aquella advertencia.
Una pista los llevó demasiado cerca
Después del mensaje, Soo-yeon comenzó a sospechar de todos. Min-jun le pidió calma. Pero ella ya no sabía en quién confiar. Habían ocurrido demasiadas cosas. Min-jun revisó nuevamente la fotografía. Esta vez observó el fondo. Detrás de la mujer aparecía un edificio. Él reconoció el lugar. Era un sitio donde había visto a Soo-yeon años atrás. La coincidencia parecía demasiado grande. Amplió la fotografía. Descubrió un pequeño letrero. El nombre le resultó familiar. Soo-yeon también lo reconoció. Era un negocio relacionado con un antiguo conocido de su familia. Ella recordó que su madre había mencionado aquel lugar cuando era niña. Nunca explicó por qué. Min-jun decidió seguir aquella pista. Los dos salieron de la cafetería. Caminaron por una calle cercana. Apenas hablaron. Ya no discutían por una supuesta infidelidad. Ahora buscaban descubrir quién había creado aquella mentira. Cuando llegaron al lugar, encontraron el establecimiento cerrado. En la puerta había un pequeño sobre. Tenía el nombre de Soo-yeon. Ella lo tomó lentamente. Dentro había otra fotografía. Esta vez aparecían tres personas. Una era su hermano. Otra era la mujer desconocida. La tercera estaba parcialmente oculta. Soo-yeon intentó reconocerla. Miró la imagen varias veces. Entonces levantó la cabeza. Min-jun también había reconocido a aquella persona. Pero ninguno de los dos quiso decirlo primero.
La persona que jamás imaginaron
Soo-yeon preguntó quién era la tercera persona. Min-jun permaneció callado. Ella insistió. Ya estaba cansada de los secretos. Finalmente, él le dijo que era alguien muy cercano a su familia. Soo-yeon sintió un escalofrío. Durante años había confiado completamente en esa persona. Nunca imaginó verla relacionada con algo así. Min-jun explicó que los mensajes falsos habían salido de un número utilizado por alguien conocido. La intención era destruir la confianza entre ellos. Pero todavía faltaba descubrir el motivo. Entonces el teléfono de Soo-yeon recibió una nueva notificación. Era otro mensaje de su hermano. Esta vez decía que ya no podía seguir escondiéndose. También decía que debía contarle algo ocurrido años atrás. Soo-yeon llamó inmediatamente. Su hermano finalmente respondió. Parecía muy nervioso. Le pidió que se encontraran al día siguiente. Ella preguntó por qué no podía hablar en ese momento. Él respondió que alguien podía estar escuchando. Después colgó. Soo-yeon quedó paralizada. Min-jun intentó tranquilizarla. Pero ambos sabían que la situación era mucho más seria. La supuesta traición había sido solamente una distracción. Alguien había utilizado sus sentimientos para mantenerlos separados. Y el verdadero secreto llevaba años escondido. Soo-yeon volvió a mirar la fotografía. Esta vez observó cuidadosamente el rostro de la tercera persona. Poco a poco empezó a reconocerla. Entonces entendió que el problema estaba mucho más cerca de lo que imaginaba.
El último mensaje dejó una pregunta todavía más grande
Soo-yeon no podía creer lo que estaba viendo. La persona de la fotografía había formado parte de su vida durante años. Min-jun le preguntó si estaba segura. Ella respondió que sí. Antes de decir el nombre, recibió otro mensaje. Venía de un número desconocido. Solo contenía una fotografía y una frase. Decía que todavía conocían solamente una parte de la historia. Soo-yeon abrió la imagen. En ella aparecía nuevamente su hermano. También aparecía la misma persona que acababan de reconocer. Esta vez había una fecha escrita detrás. La fecha correspondía a un acontecimiento ocurrido muchos años antes. Soo-yeon recordó una historia que su madre había contado durante su infancia. Siempre había tenido detalles que no encajaban. Ahora comenzaban a tener sentido. Min-jun le pidió que revisara el último mensaje. Ella lo abrió lentamente. Decía que la persona detrás del conflicto no quería destruir su relación por celos. Quería evitar que descubrieran algo que podía cambiar la manera en que veían a sus familias. Soo-yeon sintió que las piernas le temblaban. Durante semanas había culpado a Min-jun. Ahora entendía que alguien había utilizado aquella sospecha para separarlos. Min-jun tomó su mano. Le dijo que todavía podían descubrir toda la verdad. Pero primero tenían que encontrar a su hermano. Ambos decidieron reunirse con él al día siguiente. Sin embargo, antes de marcharse, el teléfono volvió a vibrar. Era otro mensaje. Esta vez solo decía: “No vengan solos.” Soo-yeon miró a Min-jun. Y ninguno de los dos sabía si aquella frase era una amenaza o la última pista para descubrir quién estaba detrás de todo.